Emma Terno, bailarina y coreógrafa
Valentin Pelisch, artista visual y sonoro
OOO, nuestra pieza anterior, termina con una desaparición: el viejo mundo está muerto y la humanidad está ausente. Un Dummy abandonado en un sótano camina hacia una pirámide construida de objetos. Sillas, pantallas, cuerdas, flores, herramientas, juguetes, armas, basura, y mucho plástico dejado atrás por los humanos.
Este cortometraje empieza justo ahí. Como desde un portal, el Dummy sale en algún otro lugar. Ella atraviesa un mundo sin gente: las calles de un pueblo antiguo, unas ruinas romanas, una escalinata junto a un río y finalmente, una playa donde el camino se detiene.
Cada etapa le quita una parte de su traje, de su última energía. Cada lugar le deja un gesto, que ella lleva al siguiente. El pasado empieza a desaparecer sobre la danza acumulada.
En la orilla casi no queda nada de ella, y una danza hecha de todo lo que recuerda. Ella camina hacia el mar sin cambiar su ritmo. La ola trae de vuelta la máscara, vacía.