RoZéO nace de la estrecha relación de Gratte Ciel con el paisaje. Sus experiencias de viaje y contacto profundo con la naturaleza han marcado su práctica artística y motivan esta obra, que propone reencontrarnos con el entorno y transformar nuestra relación con él. Suspendidas sobre delgadas varillas metálicas y movidas por un soplo casi imperceptible, las figuras oscilan como los juncos de la Camarga, dialogando con el paisaje y evocando pastoras, brujas, sacerdotisas o amazonas. Invitan a mirar el horizonte y sentir el aire como fuerza vital, haciendo visible lo invisible y reflexionando sobre la asfixia de la modernidad. La instalación se acompaña de un músico en vivo que combina sonidos soplados, susurrados y silbados con música electrónica, grabaciones de campo, voz e instrumentos, creando una experiencia contemplativa donde el cielo es el horizonte y la respiración el vínculo con la naturaleza.
En colaboración con el Festival Internacional Cervantino y el Instituto Francés de América Latina en México.