Para Teodoro González de León, la arquitectura formaba parte de un universo cultural mucho más amplio. Además de arquitecto, desarrolló una práctica constante como pintor y escultor y mantuvo un diálogo cercano con artistas, escritores, músicos e intelectuales. Su manera de concebir el espacio puede leerse también desde esas afinidades: la abstracción y la materia de las artes visuales; el ritmo, la secuencia y el tiempo de la música; la construcción de la mirada propia del cine, y la capacidad de la palabra para convertir el espacio en pensamiento.
Esta mesa propone aproximarse a González de León desde esos territorios compartidos y explorar cómo distintas formas de creación contribuyeron a conformar su sensibilidad. Más que establecer correspondencias formales entre disciplinas, busca comprender la arquitectura como él mismo la practicó: como una manifestación cultural en permanente conversación con las artes y las ideas.
En colaboración con el Museo Universitario Arte Contemporáneo, Facultad de Arquitectura, Instituto de Investigaciones Estéticas y la Dirección General de Actividades Cinematográficas y el Festival Internacional de Cine de la UNAM.